(Entrevista a Alvaro Campana candidato al Senado por la Región Cusco en la Alianza Electoral Venceremos para Qosqo Times)
¿Quién es Álvaro Campana?
Lo primero que quiero es agradecerles la posibilidad de dirigirme al público de Qosqo Times. Soy un cusqueño que, como muchos otros, en algún momento tuvo que dejar Cusco para seguir mis estudios. Inicié mi formación en Historia en la Universidad Nacional de San Antonio Abad (UNSAAC) y la continué en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desde muy joven, he militado en diversos colectivos y organizaciones de izquierda, promoviendo la refundación de la política y de un proyecto de izquierdas acorde a los desafíos del mundo contemporáneo. Mi apuesta siempre ha sido por la radicalidad, entendida como la necesidad de «cambiar los problemas desde la raíz» y, a la vez, partiendo de nuestras propias raíces histórico-culturales.
A mi generación —estoy próximo a cumplir cincuenta años— nos tocó luchar contra la dictadura de Fujimori, con la convicción de que alcanzar la democracia nos permitiría superar la violencia, la corrupción y el abuso de poder instalados en el país. Lamentablemente, esta tarea se logró a medias: sacamos a Fujimori, pero el fujimorismo continuó bajo modales democráticos. Tuvimos una transición trunca y, al parecer, hemos retrocedido a una situación similar o peor. Fui parte de la experiencia del Frente Amplio y, posteriormente, del Movimiento Nuevo Perú, del cual ejercí como Secretario General desde 2017 hasta 2021.
Profesionalmente, mis intereses han sido diversos. He trabajado en temas como la Reforma Universitaria, la descentralización y el ordenamiento territorial. También me he desempeñado en el ámbito de la educación popular y cuento con estudios avanzados en docencia universitaria. Fui Coordinador Ejecutivo del Grupo Propuesta Ciudadana, una plataforma nacional de ONG, donde tuve la oportunidad de acompañar la discusión de la Política sobre Gestión y Ordenamiento Territorial en el marco del Acuerdo Nacional, asesorando a la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales.
Actualmente, soy Presidente de la Asociación Nuestro Sur, un Espacio para la Reflexión y la Acción Política, desde donde generamos reflexiones, propuestas políticas y programáticas, además de desarrollar procesos de formación política para organizaciones sociales y políticas. Adicionalmente, he participado activamente en diversos esfuerzos para discutir e impulsar el proceso constituyente en el Perú.
¿Por qué Álvaro Campana postula para ser Senador por Cusco?
Sinceramente, nunca me sentí cómodo con la idea de postular a un cargo de representación. Las razones son varias: en primer lugar, el convencimiento de que la política no se reduce únicamente a los procesos electorales; y, en segundo, por la vanidad, la frivolidad —por no decir algo peor— que a menudo rodean la política de representación.
Sin embargo, también he comprendido que, dada la organización de nuestro sistema político, los esfuerzos realizados en los espacios orgánicos resultan insuficientes, pues la voz de uno no es escuchada con la suficiente fuerza, incluso ocupando posiciones importantes en organizaciones serias. A esto se suma una interpelación personal: ¿por qué dejarle el espacio a quienes han capturado el poder y desprestigiado la política, conspirando contra las posibilidades de futuro de nuestro país, condenándonos a la precariedad, la inseguridad y el hambre?
Uno podría pensar: «Empeñé mi juventud en la lucha contra la dictadura fujimorista y hemos vuelto a algo similar o aún peor»; lo más sencillo sería volver a lo propio, dedicarse a otra cosa. No obstante, el desastre que vivimos trasciende al Perú. Como señala Álvaro García Linera, el mundo está en un momento de redefiniciones que orientarán el futuro por un buen tiempo. Contribuir a que ese futuro sea de democracia, libertad y justicia es algo por lo que vale la pena empeñar nuestras vidas.
Por ello, decidí entrar en la contienda electoral: para aportar en la construcción de una agenda de país y, desde allí, contribuir al cambio de fondo, a la refundación democrática que anhelamos.
¿Y por qué al Senado? Porque este nuevo espacio de poder, creado por la actual «mafia congresal», tiene atribuciones que lo vuelven muy poderoso y sirve como un espacio de reproducción del poder mafioso y autoritario de las fuerzas políticas y los intereses que representan. Necesitamos entrar para cambiar esto, para poner un freno a estos grupos. No es una tarea fácil dada la fragmentación política y las ventajas que se han otorgado quienes apuestan por una salida autoritaria a la crisis actual.
A pesar del desprestigio que pueda acarrear disputar estos espacios, me enfrenté al dilema, ambas opciones totalmente legítimas: o me quedaba tranquilo en casa o salía a pelear. Opté por seguir en la lucha política e insistir en una salida democrática y constituyente a la crisis. Mi convicción es que el país necesita una insurgencia democrática y electoral, una lucha tanto en la calle como en las instituciones. Sin el poder constituyente, la refundación democrática no es posible, y ese poder es del pueblo.
El Senado se convierte también en un espacio importante para activar o ajustar los mecanismos que permitan abrir la salida constituyente, a la que se han negado los grupos de poder y un Congreso desprestigiado que ha modificado a su gusto la Constitución de 1993, que antes declaraban intocable, para reforzar su carácter autoritario y salvaguardar el lesivo capítulo económico que contiene. Considero, además, que el mismo Senado debe ser puesto en cuestión, pues no olvidemos que la gran mayoría de peruanos votaron en contra de su reinstauración. Esto debe ser replanteado, discutido y decidido con la ciudadanía.
Desde el Senado, ¿qué se puede hacer por Cusco?
No podemos ver el Senado como una entidad separada de la Cámara de Diputados. Cualquier iniciativa legislativa y su aprobación requerirán coordinación. Por ello, es imperativo construir una agenda orientada a atender las necesidades del pueblo cusqueño.
Fiscalización y Lucha Anticorrupción
Una tarea fundamental es la fiscalización rigurosa. No solo de cómo se han llevado adelante obras vitales que se encuentran paralizadas o pospuestas (hospitales, centros de salud, represas que se construyen con interminables adendas), sino también de cómo se han usado nuestros recursos y la renta generada. Debemos identificar quiénes se han beneficiado realmente, si se cumplieron los objetivos y poner nombre y apellido a los responsables, identificando los mecanismos que propiciaron esta situación.
Es inaceptable la prolongada espera por la masificación del gas, mientras alguien se ha beneficiado todo este tiempo. ¿Qué se ha hecho con los recursos destinados a nuestra universidad nacional, que a estas alturas debería ser un referente? Es crucial investigar y sancionar los actos de corrupción que han afectado nuestro patrimonio arqueológico y natural.
Impulso de un Nuevo Pacto Social Regional y Nacional
Desde el Senado, y coordinando con la representación que realmente apuesta por los cambios de fondo, debemos impulsar un nuevo Pacto Social por la Región y el país:
- Referéndum Constituyente: Es vital convocar un referéndum constituyente.
- Equilibrio de Poderes: Derogar las leyes que favorecen el crimen y restablecer el equilibrio de poderes.
- Reforma del Estado y Ordenamiento Territorial: Es urgente impulsar una reforma del Estado y gestar un nuevo pacto territorial que nos permita gobernar y gestionar mejor nuestro territorio e impulsar su desarrollo.
- Fortalecimiento Comunitario: Este nuevo pacto debe involucrar a las organizaciones y comunidades, fortaleciendo su capacidad de participar en la toma de decisiones.
- Planificación Estratégica: Impulsar decisivamente la planificación y el ordenamiento territorial como marco de intervención y gestión pública y privada.
Agenda Económica y Social Urgente
- Recuperación y Uso Prioritario del Gas: Necesitamos recuperar el gas y priorizar su uso para la masificación y la industrialización del sur.
- Ruptura del Oligopolio Financiero: Habilitar al Banco de la Nación para romper el oligopolio en el mercado financiero que genera intereses usureros y altas ganancias para los grandes bancos a costa del desarrollo de las mayorías.
- Seguridad Alimentaria y Dignificación de la Vida: Actuar urgentemente contra la inseguridad alimentaria y la precarización de la vida mediante:
- Fortalecimiento de la agricultura familiar e industrialización del agro.
- Articulación de la oferta educativa con este esfuerzo productivo.
- Creación de mercados que privilegien la comercialización directa de los productores.
- Infraestructura del cuidado para comedores y programas sociales.
- Reconocimiento económico de las actividades de cuidado y promoción de la autonomía económica de las mujeres y la erradicación de la violencia.
Estas iniciativas, desde garantizar el acceso al agua y la energía, hasta fortalecer la agricultura, la artesanía y descentralizar los servicios de educación, están intrínsecamente vinculadas a las necesidades del Cusco.
¿Cómo observa el desarrollo y la política en Cusco?
Un gran problema es la ausencia de una élite regional con la suficiente masa crítica para impulsar una visión de desarrollo integral. La lógica rentista, extractivista y centralista de la economía ha impedido la conformación de élites políticas, económicas y académicas sólidas.
La universidad está lejos de subsanar estos déficits, al igual que los partidos. Las organizaciones sociales, que de alguna manera sí lo intentan, se ven afectadas por la supervivencia, la fragmentación y la subordinación forzada a los gobiernos subnacionales. Incluso los medios de comunicación están tan precarizados que no logran generar una opinión pública capaz de discutir los grandes problemas de la región; nos movemos entre la anécdota, la denuncia de corrupción y el reclamo puntual. Esto nos impide tener una política a la altura de las circunstancias.
Debemos revertir esta situación desde los gobiernos subnacionales, la academia, las organizaciones sociales y los partidos. Ojalá también con una forma de empresariado no rentista que apueste por el turismo, la industrialización y la agricultura al servicio de las grandes mayorías.
Recientemente participé en una presentación de candidatos y encontré gente bien intencionada y con buenas ideas, muchas de ellas coincidentes. ¿Qué nos diferencia entonces?
En primer lugar, aunque todos hablan de mujeres, comunidades y jóvenes, hay una diferencia crucial entre quienes participamos en organizaciones que realmente se comprometen con estas demandas y quienes forman parte de partidos que han atentado claramente contra estos sectores.
En segundo lugar, hay intereses sociales profundos. Me sigo preguntando: ¿Qué visión llevó al Gobernador a desalojar el Mercado de Productores de Huancaro para luego no hacer absolutamente nada, utilizando además a un sector de construcción civil para ello? Hay visiones e intereses diferentes, y prioridades que deben ponerse sobre la mesa y que no se discuten. La política debe ser la discusión y la disputa entre proyectos y visiones contrapuestas.
El caso del Hotel en Machu Picchu es otro ejemplo: abogados y periodistas que dicen defender los intereses del Cusco terminan defendiendo a una empresa abusiva que se cree dueña de una infraestructura cuya concesión ya terminó, imponiendo sus intereses con argucias legalistas. O los destrozos que se están haciendo en el Valle Sagrado, donde la especulación y la presión inmobiliaria, junto a la gentrificación, contribuyen a la destrucción del patrimonio cultural y natural sin que el Estado neoliberal haga nada, o incluso, como ocurre con varios municipios, esté vinculado a esto.
Igualmente debemos considerar lo que se desveló en el llamado estallido social y el costo en vidas que trajo la brutal represión y el asesinato del régimen de Dina Boluarte. Vimos entonces el actuar y la pervivencia de un Cusco racista y clasista, de un Cusco “Waqchapituco” que sigue allí, despreciando a las grandes mayorías de nuestra región e incluso justificando la brutalidad policial y militar o la criminalización de la protesta social como ocurre con los jóvenes de Pisac. Felizmente estos sectores son minoritarios aunque también influyentes. Eso nos muestra que aun que los peruanos y los cusqueños tenemos que superar estos “hondos y mortales desencuentros”. Y eso tiene que hacerse sin impunidad, con justicia y verdad.
¿Qué debe ocurrir para encauzar a Cusco por la ruta de la modernidad y el desarrollo?
Es imperativo gestar un gran pacto social por el Cusco que permita dirimir qué tipo de desarrollo queremos. Por eso, hago un llamado a construir una agenda política y social del Cusco y un compromiso con su impulso. Las izquierdas tenemos un deber en ello, a pesar de haber sido incapaces de ir unidas en un momento de tanta necesidad. Es el momento de afirmar una alternativa real de desarrollo y buen gobierno para nuestra región y nuestro país, que debe afirmarse en la lucha electoral y en el momento que viene después.
También debemos construir puentes con otras fuerzas democráticas para lograr que nuestro Cusco sea un faro del «buen vivir» en el sur y en todo el país. Hay cosas ineludibles y evidentes que sirven para encaminarnos al desarrollo.
¿Cree que su partido perdió mucho al no postular a Verónika Mendoza? ¿Es usted el hombre fuerte detrás de Verónika Mendoza?
Construir un liderazgo es difícil, pero a veces es necesario refrescarlo. El papel de la compañera hubiera sido clave en estas circunstancias a nivel nacional. Sin embargo, respetamos esta decisión, que tiene un carácter fuertemente político, no solo personal. Volver a la base, construir desde los territorios, es algo también necesario y entiendo que esta es la apuesta de la compañera, quien sigue trabajando en el partido y en el Frente que hoy lidera el compañero Ronald Atencio con la candidatura presidencial.
Y no hay un «hombre fuerte» aquí. Nuestra lideresa, más allá del rol que cumpla, es Verónika Mendoza, quien es un referente nacional e internacional. Además, creo que ella viene construyendo un equipo importante a nivel regional, como se hizo antes a nivel nacional. Aquí lo que hay es un conjunto de hombres y mujeres fuertes detrás de un proyecto político que busca cambios de fondo. Un ejército de Micaelas y Túpac Amaru.
